Así ‘ve la vida’ el deportista ciego Enhamed Enhamed

enhamed-ironman
Enhamed Enhamed durante el Ironman de Lanzarote

No estamos vacilando con el titular sino todo lo contrario. Es admiración. Si el refrán dice que ‘no hay mayor ciego que el que no quiere ver’, con Enhamed Enhamed se podría dar la vuelta a la tortilla y asegurar que ‘no ve más claro quien tiene los ojos abiertos sino quien quien no quiere cerrarlos’.

Ese sería Enhamed, un deportista, una persona ciega que no usa gafas oscuras porque «no creo que vaya a cambiar la situación. A quién no le gusten mis ojos que no mire. Creo que unos ojos no cambian lo que hay detrás».

Risto Mejide entrevistó a Enhamed Enhamed en Viajando con Chester, (PUEDES VER AQUÍ LA ENTREVISTA COMPLETA) donde aseguró que «no cambiaría ver por el camino que me ha obligado a hacer la ceguera». «Si no me hubiera quedado ciego no hubiera aprendido a nadar, no hubiera conocido a la gente que he conocido, ni viajado a todos los sitios, y por supuesto no estaría contigo aquí sentado» señala Enhamed.

«El hecho de quedarme ciego es la excusa, motivación o razón, primero para levantarme pero después para superarme y mejorar como persona. Ahora estoy muy bien y me costaría recuperar la vista. Me considero muy afortunado y para mí la ceguera ha sido un gran don» asegura el deportista.

Este atleta paralímpico, ciego desde los ocho años, tiene cuatro medallas de oro en los JJOO de Pekín 2008 y en Londres 2012 logró dos platas y un bronce, algo que considera un fracaso no por el resultado sino «porque no fui fiel a mí mismo». «Pekín salió bien porque me convertí en quién quería ser y fui fiel a esa persona, en Londres no. Eso para mí es un fracaso, no vivir tu vida es un fracaso», se reprocha Enhamed.

En ese momento Enhamed dejó la natación «por aburrimiento». El deportista asegura que «ya no me estimulaba nadar y no estaba cumpliendo mi principal objetivo con la natación: ayudar a la gente de alguna manera a que puedan cambiar algo en sus vidas», por lo que buscó otras maneras de hacerlo.

Finisher en el Ironman de lanzarote

DE esta manera se propuso hacer el Irónman de Lanzarote, posiblemente el más duro del mundo. 2,8 kilómetros nadando, 180 en bici y para finalizar un maratón. «Un niño le preguntó a su padre por qué corríamos juntos y el padre le respondió que era ciego y que el otro era el guía.  Ese niño tendrá otra visión de lo ciegos el resto de su vida» asegura Enhamed.

«Si la gente piensa que este zumbado se ha pasado to del día haciendo el Ironman, por qué yo no voy a poder trabajar mejor o estar mejor con mi familia…», señala Enhamed que ahora se dedica a impartir sesiones de ‘coaching.’

Por muchas palabras que un humilde y débil proyecto de Iroman escriba no hay nada mejor que ver la entrevista a Enhamed, un ciego que ve más que muchos que creemos tenerlo todo muy claro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *