Diez caprichos de un triatleta (y un extra) si le hubiera tocado la Lotería de Navidad

No, no me ha tocado la Lotería de Navidad. No he visto el décimo ni de lejos y en Roquetas apenas tengo un par de amigos y el recuerdo de unas vacaciones de juventud con amigos. No me va a cambiar la vida, por supuesto no dejaré de trabajar y para cambiar de bici, comprar unas zapatillas o inscribirme a alguna prueba no quedará más remedio que quitarme de otras cosas…

Pero… ¿Y si me hubiera tocado? ¿Me hubiera dejado mucho dinero en material de deporte? Pues ahora que no me ha tocado puedo tirar la casa por la ventana… Tirar por lo alto sin el remordimiento de haber gastado en triatlón lo que no debía y, sobre todo, cuando hay cosas más importantes. Pero oye, esta es mi ficticia lista de compras si me hubiera tocado la Lotería de Navidad:

1. Bici: Cuando era pequeño heredaba ropa de mis primos, ahora mi Giant TCR a la que tengo mucho cariño la heredará alguien que seguro que la quiere como la he querido yo y sigue haciéndole kilómetros. A cambio me compraría una de ruta y una cabra (sí, puro capricho). Y como me sobra la pasta que tenga cambio electrónico, carbono del bueno, y unas buenas ruedas. Voy a elegir uno de los modelos de Specialized Tarmac para la de ruta y la cabra será un Argon 18. Luego no podré moverla pero… ¡Vaya bicho! (Precio estimado: 10-12.000 euros)

2. Zapatillas de ciclismo: Jubilar mis Shimano de 45 euros con las que empecé y me quedan tirando a justas para comprarme las Spiuk 16RC Road, un juguetito muy chulo. (Precio estimado: 210 euros)

3. Zapatillas nuevas para correr: Un par de pares, había pensando en unas Saucony, NB o unas Nike que son las que he usado toda mi vida. (Precio estimado: 260 euros)

4. Pulsometro: Con mi Suunto Ambit Sport 3 estoy más que contento pero ya que estamos no me importaría probar el Garmin 920 XT. (Precio estimado 420 euros)

5. Análisis biomecánico: Entrenar y mejorar como un pro es posible aunque seas un globero como yo. En TriatlónWorld en Boadilla analizan tu carrera, natación y ciclismo para pulir cada detalle de tu técnica. (Precio estimado: 400 euros)

6. Prueba de Esfuerzo: OBLIGADA. Con lotería o sin lotería. Mejor no andarse con tonterías y prevenir antes que curar. DE nada vale gastarse 5.000 euros en una bici si no somos capaces de dejarnos 100 o 200 en una prueba de este tipo. (Precio estimado 150 euros)

7. Rodilo Bkool Pro: Tras un año utilizando el de un amigo llegó el momento de comprar uno y me decidió por el Bkool Pro aunque por el momento solo he pagado un mes de prueba… me faltan por pagar 399 euros así que… Comprado. (Precio 399 euros)

8. Tele: Esto no es deportivo pero ya aprovecho porque ver las carreteras del Bkool en una tele de 21′ es un poco duro. Compro una de 48 pulgadas y la de 32 pulgadas para el rodillo. (Precio estimado: 700 euros)

9. Inscripciones: Para empezar me sacaría la inscripción para el Ironman de Frankfurt para competir con otros 10 amigos que están tan mal como yo. Más un par de medias distancias como pruebas de preparación con sus viajes, vuelos, estancia y demás… (Precio estimado: 3.000 euros)

10. Material deportivo: Es hora no de cambiar sino de ampliar el armario deportivo que con solo un mono de ciclismo no da… Un par de monos, ropa técnica de correr, neopreno nada que estoy encantado con el mío, un mono de larga distancia de Taymory (new T60.5), y tonterías varias… (Precio estimado: 1.000 euros).

10+1.  Semana en Lanzarote: Como extra, y para probar todas estas joyitas gracias a la Lotería, una semana de entrenamiento y disfrute en el Sands Beach Active de Lanzarote con los vuelos desde Madrid. (Precio: 1.500 euros) 

Tras este rato de locura y de frivolidad que asciende a la nada despreciable cifra de 20.000 euros, vuelvo a mi realidad y casi mejor que no me haya tocado porque gastarme ese dineral (o la mitad) me hubiera generado mas de un lío. Vuelvo a entrenar con mi querida Giant TCR, con mis Nike gastadas con las que terminé mi primer Maratón, en Sevilla, y mi primer medio Ironman, en Vitoria, y el rodillo lo compraré porque soy un desastre y se me olvidará devolverlo. Y así, con mis limitaciones, llegaré a ser un Ironman porque cuanto más cuesta, más se disfruta.

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