Lo barato sale caro: compras que harás dos veces en tu vida como triatleta

No sé si a vosotros os engañaron como a mi, que caí con todo el equipo nunca mejor dicho. «Apúntate a un triatlón que es muy divertido, muy chulo y lo vamos a pasar que te cagas. Además es en la Casa de Campo así que son 30 euros de inscripción y punto, yo te dejo la bici que tengo dos», me dijeron. Pues así fue, y no me mintieron, pero el problema de este deporte es que cuando lo pruebas engancha, quieres volver a competir, empiezas a entrenar con asiduidad, y entonces esa bici que te dejaron y que te iba 2 tallas grande la tienes que devolver y hay que comprar una. Y lo mismo con las zapatillas de la bici (sí, a mi me las dejaron para mi estreno), con el reloj que tenías de aquella vez que te dio por correr…

Con el paso del tiempo me doy cuenta de que me gasté dinero en muchas cosas necesarias pero que al poco tiempo he tenido que renovar por algunas de mayor calidad por diferentes aspectos. De las cosas más baratas a las más caras y de las que usas muy puntualmente a las que usas a diario. Y no nos vamos a engañar, nos gusta gastar (si se puede) y sobre todo, sobre todo, nos gusta lo que no tenemos…

La bici. El gran y maravilloso mundo de la bici. Aquí te voy a contar una cosa que te servirá toda la vida: saldrás de la tienda con tu flamante bici nueva y ya habrá otra que te guste más…. Le habrás dado vueltas durante meses, habrás pulido su personalización, tendrá ese cambio con el que soñabas e incluso llevará tu nombre pintado de fábrica pero no podrás evitar el «que cabrón» cuando te pasé un bicharraco por la carretera en la salida del domingo. ¿Mi consejo? Para la primera, ni comprar la de 300 euros del super ni la de 12.000 de Gómez Noya. Busca algo acorde a tu nivel pero que sepas que siempre siempre siempre estarás buscando algo mejor. En esas estoy yo ahora…

Pulsómetro: Aquí hay que reconocer que hay mucho postureo y no siempre querrás el mejor, me explico. Tu comienzas cogiendo el pulsómetro con el que comenzaste a correr y que te daba, como su propio nombre indica, las pulsaciones y te pones a entrenar en serio. Tu ritmo cardíaco te lo da pero… ¿y a qué ritmo vas? ¿Cuánta distancia has recorrido? ¿Cuánto llevas recorrido este mes? No sabe no contesta así que… ¡a por otro! En ese momento es cuando vas a lo grande y te decides a comprar uno de los habituales  Garmin, Suunto, o Tom Tom. Ninguna es mala opción pero ahí deberías hacerte otra pregunta. ¿Qué habrán entrenado mis colegas hoy? Eso es clave, como no tengas el que llevan en tu grupo… estás fuera. Ellos se despiertan curioseando los entrenamientos del resto y hacen unos largos más en la piscina solo para que se vea y tú, con otra marca, estarás más solo que la una. Piensa en eso.

Trimono: Me pasó a mi con mi primer triatlón. Buscando algo lo más barato posible fui a la Casa de Campo con un trimono de un club de triatlón que me compré en su tienda. Como era 15 quince euros más barato que los otros llevé el nombre del club y su publicidad hasta en las nalgas así que la gente me saludaba y me apoyaba como si perteneciera al club… pero no lo era. Y como al final el sentimiento de pertenencia es grande y lo tienes que sentir… para mi siguiente prueba cambié y compré el que habíamos diseñado los amigos en común.

Hinchador de la bici. Fíjate tú la tontería pero yo cada vez que salgo tengo que decir a los compañeros que se lo lleven. Sabéis el chisde de «¿Cuántos [leperos, chinos, madrileños o elige el grupo que quieras] hacen falta para cambiar una bombilla? Diez: uno para sostener el bombillo y nueve para darle vueltas a la escalera», pues algo parecido ocurre con mi hinchador. Uno sujeta la válvula, otros coloca bien la bomba, el otro hincha y uno más da ánimos, que la operación no es sencilla. Por 30 euros puedes comprar unos en el mismo Decathlon que si te descuidas la puedes hinchar mientras desayunas. Mano de santo, no ahorres 5 euros en esto.

Gafas de nadar: Es una de las cosas que más utilizarás en tu preparación para un triatlón. Sin ellas no eres nadie y con unas reguleras tampoco. Nadar y que te entre agua, no sean cómodas o que se te empañen a las primeras de cambio harán que tus sesiones de natación sean aún más tediosas. ¿Solución? Mira las que lleva la mayoría y verás que es una inversión accesible y más que necesaria. Aquí no hay postureo es necesidad.

Con la experiencia (poca) que tengo, en un deporte en el que una inscripción llega a costar casi 600 euros y hay bicis que cuestan tanto como un coche (aunque no sea la que tu tengas que tener), no busques el ahorro en productos de primera necesitad porque al final habrá que dar la razón a aquello de… ‘Lo barato sale caro’

 

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