Sands Beach (día 3): Así es rodar con Bella Bayliss, una leyenda del Ironman

Una mezcla de nerviosismo y tristeza se mezclaban en mi último despertar en Sands Beach. Saber que te vas del paraíso no es agradable pero pensar en la salida en bici del día pone de buen humor a cualquiera. Me habían citado a las 9:30 en recepción para salir en un grupo liderado por los Bayliss. Stephen había ganado el sábado la prueba a la que fue a animar, el Tri: 122, por lo que lideraba la salida Bella Bayliss, su esposa, palabras mayores. Con 15 triunfos Ironman a sus espaldas llegó a la quedada con una Cervelo P5 que quitaba el hipo.

Grupeta de Sands Beach

¿Qué se siente? Miedo… no nos vamos a engañar. Aún recuerdo cuando no salía con algunos de mis compañeros de entreno para no ser un lastre y, aunque algo he mejorado, esto son palabras mayores. Y encima el día anterior Dani Rodríguez, de Personal Running me avisa: «¿Vas con ellos? Ánimo, es una salida clásica en Lanzarote, la salida de Sands Beach de los domingos. Es un festival de palos». Fenomenal, que esté disfrutando de unos días de pro no significa que lo sea, a ver cómo salimos de ésta.

Por si se me hubiera pasado por la cabeza escaquearme viendo el ambiente, llega Juan Carlos y me dice que si no llego a ir se hubiera quedado en casa, que estaba enfermo… «Fenomenal» pensé, no hay escapatoria. Me explican la mecánica de la salida, 30 kilómetros hasta Orzola con 5 de calentamiento y charleta, 13 rodando en relevos y luego «llegan los palos». Todo claro…

Empezamos la salida (multicultural, más extranjeros que españoles) hablando entre unos y otros, rodar al lado de Bella Bayliss es un lujo, un placer y una masterclass… Accesible y cercana se interesa por mi estancia en Lanzarote, ‘me cuida’ y me da algunos consejos. Voy cómodo pero el primer revés es que Juan Carlos no está para rodar, le pudo la ilusión y la hospitalidad hacia mi, algo que le agradezco enormemente, y se tiene que dar me dar la vuelta. Me quedo solo ante el peligro…

Llegan los relevos. Afortunadamente es por una bajada tendida y voy cómodo, se rueda muy rápido pero no desentono. Mantengo la rueda cuando voy atrás y tiro cuando voy delante terminando ese tramo a 38 por hora pero al llegar a la rotonda de los palos… ni 10 segundos duré. Un primer grupo me pasó sin ningún tipo de miramientos y mi esperanza era un grupo que se había cortado por detrás pero no tardaron en pasarme uno detrás de otro hasta dejarme solo. Primero mantenía contacto visual, y después nada de nada. Fueron 12 kilómetros en los que yo rodé a 31km/h, muy bien para mi,  y me reuní con ellos en Orzola, cumplidos los primeros 30 km, donde tomamos una cocacola y se decidía como seguía la carrera.

Con Bella Bayliss en Orzola

Charlo con un par de compañeros canarios y uno de ellos se estrenaba también en Ironman el 20 de mayo. Veo que no soy el único que está cagado ante el día, lo que no tranquiliza peo al menos te libra de ese desamparo en el que te ves sumido, y los dos hablamos del objetivo: terminar. Bella Bayliss me dice que suben un puertecito y se decide qué hacer así que allá voy. Mantengo el tipo y mientras yo voy dejándome las piernas ella va de charla agradable con otro compañero, las cosas son así, hasta que me descuelgo un poco y corono el último pero cerquita del grupo. Me esperan, siempre se espera. Bajamos hacia Tabayesco y me dice, «flollow me».

Qué fácil suena. Con las cabras, acoplados, no necesitan casi ni dar pedales mientras que yo veo como poco a poco se alejan. Aún así voy contento, estoy rodando bien, y llego el último de nuevo pero se espera al invitado, cortesía de la anfitriona. Empezamos a subir Tabayesco, y junto a una compañera, Bella Bayliss se acopla y empiezan a subir… FLIPANDO ESTABA. Yo retorciéndome sobre la bici y ellas con una tranquilidad brutal… Increíble. Digno de ver, es otro nivel. Yo junto con el compañero que irá al Ironman subimos a nuestro ritmo… Ya no había quedada, era subir y volver al hotel. Aun así me da la impresión de que nos esperan un poco arriba pero al ver que no llegamos bajan… me los cruzo en plena agonía bajando como aviones. Les digo adiós pero no creo ni que me oigan…

Corono Tabayesco, es increíble la verdad, y pensar que estaré allí mismo en dos meses, se me pone el vello de punta. A partir de ahí ya la bajada, rodando rápido hasta llegar a Sands Beach. Me despido del compañero con un «hasta mayo como tarde» y devuelvo la bici en Papagayo casi fuera de hora ya que se había alargado la salida. Me llama Juan Carlos porque se marchaba a un compromiso, parecía haber mejorado tras reposar unas horas, y le doy las gracias por abrirme las puertas de su casa, donde me he sentido como en la mía, y termino de preparar el equipaje antes de salir.

Hasta pronto Juan Carlos y Sands Beach

Se acababa lo bueno pero aún tuve tiempo de quedarme, y vaya que casi me quedo. Volvía en Ryanair a las 17.35 y Air Europa volvía a las 17:40 y llegué con mucho tiempo al aeropuerto. Me siento con la calma, estoy con el teléfono, leo, me aburro, espero, y a las 17:15 voy a mi puerta, me pongo en la cola y cuando llego al mostrador… «Caballero, esta es la cola de Air Europa, usted vuela con Ryanair». Miro la hora, 17:40, miro una pantalla, «Ryanair: Last call. puerta 2». No, no, no, no… quería quedarme pero no de esta manera.

Corriendo a la otra punta del aeropuerto, que no es muy grande todo hay que decirlo, y en mitad de la carrera me gritan porque se me ha caído el DNI, lo cojo, sigo corriendo y la puerta del vuelo cerrada y el de los billetes, al verme llegar sofocado, me dice, «es usted Alberto?». «Sí sí, perdón, lo siento, soy un desastre perdón…» me lamento y me dice que estaban extrañados porque «había pasado el control». Con el avión en pista pista y los últimos ya subiendo la escalerilla me abren, me dejan pasar y subo el último al avión. Fue la última carrera en Lanzarote, y no muy agradable, habrá que resarcirse en el Ironman.

PD: Hoy me ha escrito Bella Bayliss disculpándose por ‘perderme’ ayer, deseándome un buen día e invitándome a una nueva salida mañana martes. Ay Bella, ojalá pudiera volver a ser el último en cada puerto, todo por seguir allí.

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