¿Eres triatleta? Requisitos para ser una persona normal

Sí, antes de nada decirte que tú, triatleta y amante del triatlón, no eres raro ni mucho menos. Eres una persona perfectamente normal, con tus costumbres preferentemente normales y con tus entrenamientos perfectamente normales y cuadrados en una vida completa familiar, social y por supuesto normal. ¡Los raros son ellos!

Aunque lamentablemente el porcentaje de gente que practica triatlón es mínimo comparado con el de los que juegan al fútbol o mucho más con el de los que hacen barra fija, el gran deporte nacional en España. Así que, en la medida de lo posible, hay que intentar que no nos vean como bichos raros y podamos cohabitar en amor y compañía.

  • Silencia los Whatsapp de tu grupo de triatlón

‘Pi Pi’ «¿Pero quien te escribe tanto?», «Estos que han entrenado…». ‘Pi pi‘ «¿Otra vez?», «Sí, Tito que se ha comprado una rueda…». ‘Pi Pi‘ «Joeeeee». «Es que se van a apuntar todos a una prueba…» Sí, somos muy pesados. Y si en cada grupo de triatletas hay mínimo 5 locos que entrenan entre una o dos veces al día, más preparar carreras, viajes y compra de material… Al día son 50 WhatsApps que traducido al hartazgo de los normales son 50 soniditos y 50 veces que aparece en la pantalla el extraño nombre que se ha puesto al grupo con sus correspondientes iconos de nadar, correr y montar en bici de WhatsApp. ¿Lo mejor? Silencia el grupo y te metes de vez en cuando… o cuando entrenes tú y tengas que contar que parecías un delfín en la piscina… Pero no demos el coñazo más de lo necesario.

  • No hables solo de eso

-«¿Qué tal Alberto? Cuanto tiempo sin verte… Cómo estás?». -«Pues bien tío, aunque cansado que hoy he entrenado, mañana me toca otra vez y el domingo doble sesión». -«Bueno relax, tomate una birra y ya vemos…». – «No tío una birra al final me fastidia la dieta y me viene mal para la competición que tengo en un mes…». Y si encima lo terminas diciendo que eres triatleta tendrá argumentos para darte una buena colleja.  Por favor, evitemos esto… NO, NO y NO. Es cierto que nos pasamos todo el día pensando en tri, entrenando y preocupados por mejorar, pero al resto del mundo le importa poco o nada. Con tus compañeros de grupeta sí, pero al resto, más allá de vernos contentos y saber si hemos terminado bien poco les importa en cuanto hagamos los 100 en la piscina y la media que nos salió en la tirada de 100 km del domingo. Yo he tomado una decisión, solo hablo de deporte si me preguntan… Si no, mejor hablar de otra cosa.

  • No estires cuando hables con un compañero en el curro

¿A ti no te ha pasado? Porque yo lo hago a menudo… Sacas el tiempo para entrenar antes de ir a currar pero estirar si eso ya en la ducha o durante el desayuno… o al final nada. Luego llegas al curro y mientras hablas con un compañero aprovechas las patas de su silla para estirar el gemelo, vas a la máquina de café y estiras cuádriceps en lo que sale, un poco el isquio sin que se note mucho y… ¡todo el mundo te lo nota! Corre un kilómetro menos si eso te permite estirar pero no seas el triatleta friki de la oficina.

  • Al menos un ratito… desconecta
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(Photo by Alexander Hassenstein for Challenge Roth)

Dedica un rato al día a ‘todo menos triatlón’. Quizá no te queden muchos temas pero no estés todo el día con eso en la cabeza. Que si los entrenos, que si la dieta que sigo, que si me he comprado unas nuevas zapatillas, que si voy a reventar el crono… El día tiene 24 horas. Pues pasamos trabajando diez, dormimos siete (en la mejor de los casos), entre comidas e ir de un lado a otro nos dejamos otras dos y media así que nos queda hora y media más o menos porque la otra hora y media es para entrenar. Que ese rato no sea de tri, al menos no todo. Llama a tu madre que la tienes preocupada por lo delgado que te estás quedando, tomate algo con tu padre, queda con los amigos e incluso atiende las obligaciones maritales… que la pobre ve como desaparecen los michelines pero ni toca los abdominales.

  • Para un día que sales a cenar… no incordies
Y en línea con el anterior…. Llega ese día en el que toca celebrar algo con tu pareja y te dice, «¿salimos a cenar?». En ese momento tu cabeza de triatleta hace un croquis en el que la cena, el entreno de la mañana, el descanso y la tirada larga del domingo se cruzan sabiendo que algo tienes que sacrificar… Pues que no sea la cena. Si encima tienes la competición a tres meses vista y ves más a tu entrenador que a la jefa (o jefe) ve reservando un buen sitio con una buena sonrisa. Y llegados a este punto, llévala a un sitio que le guste y pide lo que le guste, que te veo capaz de llevarle a un sitio en el que no comas grasa, ni esto o aquello que te sienta mal. Cómete los huevos rotos con jamón que le encantan a ella con una buena cervecita si hace falta que, aunque tu entreno se vea perjudicado, ella, que te aguanta cada día, lo agradecerá.
  • Mentirijillas piadosas

No hay que ir proclamando a los siete vientos nuestra condición de triatleta. Recientemente y buscando un coche ranchera el comercial, acostumbrado a mil batallas, vino confiado con una pregunta: «Un gran coche, ¿tienes dos hijos?». Casi sin poder reaccionar ante el asalto respondí la verdad, «que va, tres bicis». Su cara fue un poema durante los segundos que pasaron hasta que asimiló que «era un tipo peculiar», y luego lo mismo le daba venderme un coche para bicis que para niños… No vayas con el mono de triatlón a todas partes, le dices que sí, que tienes dos hijos que esperas el tercero y tienes un perro y listo. Te evitas la carita y todo va a ser igual…

  • Rascarse el bolsillo… para todo

Nunca hay dinero. Eso es así… Si hay que renovar un sofá reventado del salón, tú no lo ves tan viejo, esa nevera que ya no enfría a ti te parece el polo norte o esa vajilla vieja y arañada a ti te parece tan vintage que es una pena comprar una nueva. Eso sí, un triatleta que se precie tiene que tener al día el material porque tienes que  renovar pulsómetro, ruedas nuevas o cambiar de zapatillas. Nos gusta tener lo último y acumulamos tantas cosas en casa que los gastos se nos disparan. Así que quizá yo no entraría en casa proclamando a gritos la última y carísima adquisición. Mejor meterla en casa de tapadillo y si llega el caso en el que alguien pregunta ahí respondemos: «Si lo tengo desde hace tiempo» (que por cierto no será mentira). Su cara no será agradable pero podrás salvar la papeleta y mucho me temo que te tocará cambiar el sofá… ¡No pongas mala cara!

2 comentarios sobre “¿Eres triatleta? Requisitos para ser una persona normal

  • el 14 junio, 2016 a las 13:27
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    Muy bueno! Toda la razón! Con lo de hablar de deporte yo hago lo mismo, si no se pregunta no digo nada.

    Respuesta

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