Maratón de Sevilla (faltan 4 semanas): «Claro que podemos con el Maratón»

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Amanecer en el parque de El Retiro

Tras la Media Maratón de Getafe tocaba examinar sensaciones, examinar el dolor y ver cómo iba la lesión. Está claro que hacer los 20 kilómetros quizá no era lo mas recomendable pero las sensaciones, las ganas y la fuerza de voluntad dieron el plus que físicamente me faltaba.

Lo primero y por precaución fue ir al fisio. El isquio parecía que estaba bien pero los abductores, que resultaron ser los extensores, el músculo que actúa en el movimiento, estaban tocados y había que descargar.

El martes (27-1-2015) toco ir a entrenar con The Running Company. Era día de puertas abiertas y a los nuevos les tenían una bonita sorpresa… series. Desde el día que comencé con la lesión, la técnica de carrera y los ejercicios explosivos los controlo mucho así que me salté esta parte del entrenamiento…

Tocaban series de 500 y el plan inicial era hacerlas en 2:30 pero metidos en faena al final corrí bien junto a un compañero e hicimos las series con tiempos entre 1:58-2:05. La verdad es que el ritmo era bueno y ni rastro de la lesión, aunque reconozco que corría con miedo… «¿Y si me vuelve a dar?» Pues no me dio… Así que me fui para casa contento.

El jueves (29-1-2015) tocó un rodaje suavecito y como siempre madrugón para salir a correr. Lo que al principio me costaba mucho ahora me parece un lujazo… Salir de noche de casa, llegar a El Retiro, ver como amanece por allí en alguno de sus caminos, y disfrutarlo mientras corres es un auténtico placer. Tocaban hacer diez kilómetros y a casa corriendo para ir al curro.

El sábado (31-1-2015)  tocaba la tirada larga o lo que en el planning estaba marcado como ‘El Ensayo’ y lo hice acompañado… al menos los primeros 6 kilómetros. «¿Tu no calientas?» me preguntan antes de empezar a correr, lo que crea las primeras crispaciones. «no, mi calentamiento serán los primeros kilómetros juntos», respondo. Percibí la cara de asco y el «flipado» de después me lo confirma, empezamos bien…

Dos vueltas a El Retiro sirve como ‘calentamiento’ con un ritmo superior a los 6 minutos el kilómetros y después toca tirar… Me doy una vuelta más al Retiro y cuando subo por Alcalá me cruzo con Pablo que tenía un entrenamiento con The Running Company, no nos paramos pero con gestos me dice que le escriba a ver qué tal el isquio. Sigo corriendo…

En El Retiro hay mucha gente que iba a la manifestación de Podemos bajo el lema ‘Claro que podemos’. Este no es un blog político ni mucho menos pero hay que reconocer que en marketing y comunicación esta gente sabe trabajar y me quedé para mí el lema… «Claro que podemos, claro que puedes, claro que terminarás el Maraton», y me lo repetía cuando sufría.

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«Claro que podemos con el Maratón»

En la tercera vuelta al parque salgo por la puerta de la cuesta del Ángel y me dirijo hacia Madrid Río. Atocha es un hervidero de manifestantes, tanto que es imposible correr. Me paro, sorteo gente sin ninguna intención de ayudarme en mi entrenamiento y que parecían preguntarse qué hacía yo corriendo en lugar de ir en dirección a Sol… «¡Pues entrenar caballero!».

Cojo Paseo de las Delicias en una deliciosa cuesta abajo, y por Palos de la Frontera enlazo con Santa María de la Cabeza. Desde ahí continúo la bajada hasta Madrid Río donde empieza uno de los martirios de la sesión. hay placas en el suelo donde te avisan de cada 100 metros recorridos y lo que a veces se agradece en ese momento es un castigo yen el que pareces no avanzar. Abandoné el camino para correr por la arena, que además es mejor para las rodillas.

Y de Madrid Río a la Casa de Campo. Buenos recuerdos ya que nunca corro por allí y me remonté al primer Triatlón que hice. Sufrí mucho en el agua, disfrute (yendo lento en bici) y mi mejor sector fue corriendo así que repetí el recorrido de la carrera pero alargándolo. En el lugar en el que había que dar la vuelta seguí recto dirección Zoológico y al poco tiempo un WhatsApp interrumpe el entrenamiento, «te recojo a las 13:30». Teniendo en cuanta que estaba en la Casa de Campo y había que volver a casa, estirar, ducharme y vestirme, ya llegaba tarde así que seguí corriendo dirección al metro y di por finalizado ‘El Ensayo’.

Fueron 24 kilómetros en lugar de los 25 que quería hacer. Fueron 2 horas y 21 minutos y fue el previo adecuado para el cocido que Alvaro nos preparaba por su cumpleaños.

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