Maratón de Sevilla (entrenamientos 18 y 19): Cuando los toboganes dejan de ser cosa de niños

Empieza una semana con cinco entrenamientos así que voy a escribir, como es ya casi habitual, dos entrenamientos en la misma entrada y en uno de ellos con novedad porque no me pongo las zapatillas sino el bañador… ¡Al agua patos!

piscina-forus

Lunes: Piscina

Tras los 14 kilómetros de carrera del domingo me esperaba más cansado el lunes y no fue así. Tocaba piscina o, como dicen los entendidos, descanso activo. Cruzar entrenamientos en los que no toques tanto los grupos musculares implicados en la carrera para evitar fatiga muscular pero, aún así, hacer algún tipo de ejercicio para no quedarte tirado en el sofá.

Así que tras el habitual madrugón, a las 8:00 me metía en la piscina del Forus Chamartín. Me encanta este gimnasio, al menos a las horas a las que voy. Es una piscina de 50 dividida en dos y los normal es tener una calle para ti o compartirla con otro nadador en el peor de los casos y en esta ocasión tuve la suerte de nadar solo.

Hice unos 45 minutos bastante tranquilos en los que recorrí 1.200 metros aproximadamente en series de 100, el 90% a croll y unos 300 o 400 solo con los brazos para descansar las piernas. Cansa la natación, sobre todo cuando no lo haces habitualmente. Es muy desagradecida, se gana tan rápido como se pierde y hacía meses que no me metía en la piscina. Hay que ir retomándolo que además en el Half Triatlón de Vitoria vamos a tener que ir entrenados…

Tras la sesión, ducha y al trabajo.

Entrenamiento 19 (Martes 16-12-2014): Toboganes

Un martes más… llegué tarde a entrenar a Running Company. Antes de ir a clase tuve que ir a por la camiseta de la San Silvestre y al final fui corriendo de un lado a otro. Dejé las cosas en la tienda y corriendo para El Retiro a ver si encontraba a mis compañeros. Di con ellos al comienzo del calentamiento así que pude hacer la carrera continua con ellos antes de comenzar los ejercicios de técnica. Corrimos cerca de 3-4 kilómetros a un ritmo muy suave, hablando entre nosotros, contándonos la semana y preparándonos para los temidos toboganes que tocaban ese día.

Tras unos ejercicios de técnica de carrera en los que un día más demostramos que nunca en la vida correremos de una manera decente y con cierta dignidad, pasamos al entrenamiento específico del día. Toboganes.

El camino que va de la estatua del Ángel Caído al lago es una ‘V’: 250 metros de bajada y otros tantos de subida. Íbamos a hacerlo 6 veces así que en total seis kilómetros. Los dos primeros había que ir trotando en la bajada y a tope en la subida, los dos siguientes al revés (a tope bajando y suave en la subida) y finalmente una suave entero y otro fuerte entero. Duro, pero pudo serlo más. Creo que dosifiqué demasiado en el ritmo suave…

Eso sí, los últimos 500 metros a tope me dejé la vida. Llegue a línea final tratando de correr de una forma ‘académica’, todo lo fuerte que pude y sin dejarme ninguna reserva. Acabé muerto pero empiezo a darme cuenta de que las subidas, ese pequeño infierno para mí, comienzan a ser menos duras. Los entrenamientos empiezan a notarse…

Un poco de estiramiento y a la tienda. El jueves esperan cuestas (otra vez).

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