Maratón de Sevilla (Entrenamiento 26 y 27): Aprendiendo a sufrir durante 18 kilómetros

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Viernes (26-12-14): 10 Km R2 y 4×500 (R4)

A día de hoy iba cumpliendo los entrenamientos navideños pero no en los días señalados, o lo que viene a ser lo mismo, llevaba entrenado todo lo marcado pero sin descansar lo necesario, uno de los fallos más clásicos y que yo, como buen principiante, iba a cometer… Pero ahí salí, con todo mi ánimo a por la sesión que tenía que haber corriendo el jueves, para después dejar dos días de descanso ante la gran tirada larga de 18 km.

El entrenamiento consistía en 10 kilómetros a R2 y luego 4 series de 500 metros. Tenía planificado el entrenamiento para acabar los 10 kilómetros en una pista de atletismo y hacer las series en tartán. No es tan ameno como el campo o un parque pero sí más práctico…

Para los 10 kilómetros primeros elegí un terreno no demasiado exigente. Bastante llano donde poder correr a gusto y no quemarme demasiado para las series posteriores. Llevé un ritmo medio de 5:15 en estos primeros kilómetros, y pese a no ser exigente no iba cómodo. Pero aún podía ir peor el entrenamiento…

Al llegar a la pista de atletismo resulta que estaba cerrada… En ese momento sale el hombre más primitivo que llevamos entro así que busqué la manera de saltar la verja, entrar como fuera y continuar el entrenamiento pero no hubo manera y decidí cargar las piernas con cuestas… pero con cuestas de verdad. Casi fue un castigo.

En lugar de los 2 kilómetros en pista cogí un camino cuesta arriba y hice 200 metros de desnivel positivo en estos últimos 2.000 metros. Bajé el ritmo, lógico viendo las paredes que casi hacían que andara como mucho, pero los hice en 6 mmin/km y cerré el entrenamiento pensando en el día siguiente y los 18 kilómetros que me esperaban.

Sábado (27-12-14): tirada larga, 18 kilómetros

Respirar hondo, desayunar algo para no irte con el estomago vacío, apretar las zapatillas y a correr. Poco más hay que hacer cuando tienes que correr 18 kilómetros, distancia récord para mi, además de armarte de paciencia y motivación.

Para motivación en estos casos, un cartel que vi dos días atrás en una tienda de running y que a muchos de esos locos a los que nos gusta correr nos motiva mientras que el resto de los mortales piensa, «bonita frase pero no me pongo yo las zapatillas con el frió que hace ni loco».

Desde el minutos uno me sentía mal de las piernas. Mucha pesadez, los isquios cargados, y poco ánimo, para qué vamos a engañarnos. Pero decidí tirar y elegí una primera parte del recorrido exigente, mucha subida, mucha bajada, en un recorrido rompepiernas para un día complicado. En estos diez primeros minutos iniciales corrí bien pero sin alardes, no subí de 5:45 min/kim pero tampoco bajé de 5:08.

Superados esos diez primeros kilómetros, tocaba apretar y subir un punto más la exigencia y ahí fue complicado. No lo conseguí vamos. Empecé a notar el sobreentrenamiento y las piernas pesaban más de la cuenta. Cuando los ritmos tenían que empezar a rondar los 5 min/km o bajarlos, tan solo podía dejarlos en 5:20 y empecé a sufrir, mucho. Quizá el mayor mérito de este entrenamiento haya sido terminarlo y no lograr tiempos.

Hay momentos en los que hay que sufrir, y eso se entrena. Este día sufrí, me cansé, no disfruté pero terminé. Supongo que en Sevilla empezaré con la adrenalina por las nubes, contento y alegre y acabaré sufriendo, en 42 kilómetros no todo va a ser un camino de rosas. Mejor dicho, poco será un camino de rosas.

Pero ahora es lo que hay que hacer, sumar y sumar. De todo se aprende, hasta de lo malo… Seguimos luchando por el sueño.

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