Maratón de Sevilla (entrenamiento 13): Haciendo amigos por El Retiro

Empieza lo duro. Esta semana me he dado de bruces con la realidad. Si el maratón fuera sencillo lo haría todo el mundo, si se hiciera sin esfuerzo sería como salir a entrenar y en lugar de parar en el kilómetro, 8, quizá en el 10 o el 15, seguiríamos hasta el 42. Total, si no cuesta…. Pues sí cuesta. Recibí el miércoles el plan de entrenamiento para el mes y ya estamos hablando de palabras mayores. Cuando los entrenamientos habituales empiezan a rondar los 12-15 kilómetros y llegamos a la tirada larga del fin de semana con 18 kilómetros piensas… ¡Dónde coño me he metido!

El famoso muro del maratón me ha llegado en el primer mes y no cuando afrontas la recta final pero bueno, nada que no se afronte con ganas e ilusión, y de eso tenemos de sobra por el momento.

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Entrenamiento 13: 6 km R2 + Cuestas 2 x (6 x150) + 3 km R3

Tenía que haber hecho esta tirada el jueves pero voy a por ella el sábado. La semana en el curro ha sido criminal así que recién despertado tiro a correr a El Retiro pensando en que iba a ser un entrenamiento como otro cualquiera, con tus buenos y malos momentos, música y cruzarte con otros muchos runners con sus metas en la cabeza. Pues no…

¿Qué tenemos en común los corredores? Puede que mucho, o puede que poco. Podemos venir de mundos similares o estar en las antípodas ideológicas, de gustos o de sentimientos pero hay una algo que aunque lleves pendiente, coleta, seas un pijo, te guste Podemos o seas de derechas os une. Os gusta correr. No necesitamos mucho más que unas zapatillas y a correr.

Pues eso me ha pasado. Al entrar a El Retiro, un chico en el que me había fijado porque iba bastante cascadete me preguntó el ritmo. No era seguro al 100% porque la app del móvil me va como el culete pero debía ir a unos 5:30, 10 segundos arriba, diez abajo. Así que me puse los cascos y seguí mi carrera, hasta que a los 50 metros me giro y le veo intentar llevar mi ritmo… Me quito los cascos, me acerco a él y empezamos de charleta.

Había dejado de correr por un cambio de curro… ¡Maldito curro! Y entre eso y sus hijas no tenía mucho tiempo así que volvía a correr… Pues empezamos a dar la vuelta al Retiro juntos, hablando de trabajo, de nuestros retos, ritmos al correr, carreras en mente…. de todo y de nada.  Os habrá pasado que al ver a alguien y hablar un ratillo sabes si podéis tener cosas en común y amigos en común. Pues estudio en los Jesuitas, luego en ICADE, ahora curraba en Merrill Lynch y tenía dos hijas con solo 29 años… Y sí, por supuesto teníamos amigos en común. Así apuramos una vuelta al parque en la que yo intentaba tirar un poquillo de él, pero sobre todo lo pasamos bien y el correr fue un poco más sencillo.

Al terminar la vuelta nos despedimos, cambiamos los teléfonos y seguro que volveremos a coincidir. Cada uno fue hacia su lado en la entrada al metro ante la Iglesia de San Manuel y San Benito y a mi me tocaba cruzarme de nuevo el parque para afrontar las cuestas en El Ángel Caído pero no importaba la verdad. Bendito running.

Las cuestas un infierno. Las odio, es lo que menos me gusta de todos los entrenamientos hechos hasta el momento. Mi velocidad es nula, y cuesta arriba ya no se le puede llamar ni velocidad… Qué desastre. Pero bueno, termine las cuestas, subí hasta la estatua del Ángel Caído andando y ahí empecé los tres kilómetros corriendo a R3, ritmo de carrera. Corrí a 5 hasta casa y pude mantener el ritmo aunque estaba bastante cascadete. Unos estiramientos y duchar que había ‘bruch’ en casa de un buen amigo y rodeado de otros buenos amigos…

El domingo por la tarde o el lunes por la mañana me tocan 12 kilometros… ¡Ya os contaré!

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