Un Ironman y un deportista de hierro… pero también vago

Hombres de hierro, atletas perfectos, cuerpos esculpidos con cincel, pero cada triatleta es un vago en la vida cotidiana que no te puedes hacer una idea. Quizá sea yo pero ya conozco a varios compañeros a los que les pasa lo mismo y que deportivamente son capaces de llegar el sábado y meterse 100 km de bici con 17 de carrera pero oye, no les pidas que vayan a tu casa si tienes el ascensor estropeado. Hay varios signos que delatan la vaguearía más allá del entrenamiento pese a que intentamos ser personas ‘normales’.

Subir escaleras: tras series corriendo, hacer tus correspondientes cuestas e incluso hacer escalones no nos pidas subir una escalera. No, no la subiremos. Buscaremos las mecánicas si estamos en un centro comercial, el ascensor o un alma caritativa que nos lleve a caballito pero no me pidas subir 10 escalones porque lloro y no me llames vago porque esto es optimizar el esfuerzo.

Andar: no me gusta, me da pereza y lo considero innecesario en esta vida habiendo otros medios de transporte. He llegado a ir al gimnasio a 300 metros de casa en moto o coger el coche para ir a donde había quedado para correr a menos de 1 km. Y si se puede coger el autobús, o el medio de transporte que sea para evitar dar unos pasitos, bienvenido sea. Como opción más atlética para desplazarme acepto las bicis eléctricas pero no ando, me niego.

Ducharse sentado: no tengo bañera, solo un plato de ducha de 1×1 que no permite muchas florituras pero el día que me toque el Euromillón y haga mi casa al gusto la ducha tendrá un banquito para poder ducharse sentado… Qué maravilla. Tras una lesión tuve que poner un taburete de plástico para poder asearme y pese a la incomodidad por las estrecheces… lo recomiendo. No es por ser vago pero llegar de una tirada larga y sentarte en la ducha mientras te cae el agua NO TIENE PRECIO!! Bueno, el del agua, pero un caprichito nos merecemos…

De tapas pero sentado: Si, a nosotros también nos gusta la cerveza pero si se puede beber sentadito mucho mejor. Y si te miran raro esgrimes un tirón, que mañana sales muy pronto para ir en bici o que esa mañana te has hecho una maratón pero no voy a ser yo el que deje huérfano ese taburete del bar… Qué culpa tiene él.

PD: Este post está basado en un hecho real, el mío concretamente.

2 comentarios sobre “Un Ironman y un deportista de hierro… pero también vago

  • el 18 octubre, 2016 a las 16:49
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    Una verdad como un templo… pensaba que era el único que después de 14 series de 200 metros, en la fuente del berro, y cuando el día anterior te has cascado 77km en bici… y al tercer día ves el resumen en las piernas, que te duelen con ese dolor que parece que tienes una pierna de bisonte, pero a la vez te mola ese dolor… ves las escaleras y dices… “Si venga… por el ascensor” o tienes que soportar el comentario de un “Ser” sedentario que confiesa que el nunca hace deporte, te ve esperando el ascensor y te dice.. “Tanto deporte y luego en ascensor” te dan ganas de… bajarle el sillín como poco… a mí me molestaria.

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  • el 1 noviembre, 2016 a las 6:44
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    Que delicia, dormir…. después de ver el amanecer andando, pedalenado o en la piscina el cuerpo no me pide otra cosa más… trabajo con sueño, hago mis tareas con sueño, cumplo en lo social con sueño… pero tengo un día para descansar y que quiero… salir a entrenar jajajaja de locos… pero vago

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