El papel de la novia de un triatleta: nadie dijo que ser Trigirl fuera fácil

“Venga, tú puedes”. “Ánimo, cuando te des cuenta estás cruzando la meta”. “Tú eres más fuerte que esto, paciencia y ganas”. Así me dedicaba a animar a un joven e inexperto triatleta por octubre de 2014, época en la que se enfrentaba a su primera prueba deportiva (si no contamos las dos o tres San Silvestres que había corrido antes y los dos años de INEF que ahora lleva en secreto) y cuando todavía no me imaginaba lo que se me venía encima, que aquello no era un caprichito sin más, una espinita que quitarse al llegar a la treintena o un hobby como otro cualquiera… Cuando no me daba cuenta de que esas palabras también tendría  aplicármelas a mi misma (y no mientras hago deporte).

Porque correr un Ironman o un maratón no es fácil (ahora lo veo), pero ser una trigirl tampoco. ¿Qué que es una trigirl? No, no es que yo también haya sentido la llamada divina que me empuje a ilusionarme a levantarme a las seis de la mañana para meterme en un piscina a hacer series, bajar la bici cinco pisos de escaleras para ir a hacer rodaje, o calzarme las zapatillas para comprobar como se van apagando las farolas a mi paso. No, ser una trigirl es estar al lado para que todo eso pase. Estar al lado para hacer lo que a él ya no le da tiempo, para apoyar en los momentos fáciles, ilusionar en los difíciles, sonreír en los bajones y hacer lo imposible durante las lesiones.

Algo así como un itboys, esos esforzados y sufridos novios detrás de todas las egoblogers, blogueras o itgirls que ahora están tan moda precisamente porque marcan la moda. Esos chicos que casualmente siempre son fotógrafos o managers, esos que viven de los itblogs de sus itnovias a cambio de hacer interminables itsesiones de fotos de un outfit, perder todo el espacio del armario y que para empezar a comer deben esperar a que salga la foto perfecta del plato más trendy que igual ella ni probará pero que subirá a Instagram, Twitter, Facebook, Snapchat… y demás redes que ni conozco con el hastag de #yummy y #foodporn.

Pero para ser una trigirl en lugar de vivir del blog de tu novio verás como te quedas sin vacaciones porque el dinero se destina a tal bici, no sé qué neopreno o tal cual prueba; que en lugar de sacar fotos a la comida de moda te cansarás de cenar pasta porque no hay nada mejor que los hidratos (aunque el mayor deporte que vayas a hacer a la mañana siguiente sea lavar los platos del desayuno -con avena, claro-, hacer la cama, ver series, leer un libro o esperar a que él llegue para meter su ropa en la lavadora y poder por fin programarla y que se laven esos vaqueros que necesitas para ya). Y en lugar de dedicarte a fotografiar a adonis estilosos te arrastrarás para colarte entre las vallas, te mojarás los pies en lagos y lagunas y te harás sprints de 100 metros a velocidad de pedaleo para conseguir la mejor foto de tu triboy justo en la mejor zancada de su carrera, captar el instante justo en el que salta grácilmente al agua o levanta el dedo y sonríe mientras pedalea esforzado.

Eso sí, los itboys y la trigirls tenemos una cosa en común: la pérdida de armarios. Cómo ocupan los neoprenos, los culotes de la bici (de verano y de invierno), los maillots (también de verano y de invierno), los cortavientos, las camisetas técnicas que regalan en cada carrera (y que jamás utilizará a riesgo de perder los pezones a base rozaduras), las cintas y gorras, los calcetines técnicos, las calas, las zapatillas con gran amortiguación para las carreas, las de poca para los entrenos…

En fin, que eso de ser una Trigirl es básicamente apoyar a tu atleta favorito a costa de algunos tus fines de semana, vacaciones, despertares juntos y charlas (ya no hay otro tema de conversación). Todo aunque sabes que nunca ganará una medalla olímpica ni te retirará de tu trabajo. Pero, y aunque a veces parezca y sea duro, sabes que quedará compensado cuando los veas cruzar la meta sudado y lleno de rozaduras pero con una sonrisa de oreja a oreja que se atisba ente su barba pelirroja.

Ese momento en el que, todo sea dicho, se abrazará a otros rozados y sudados triatletas antes que a sus también sufridos novia, padre o hermano que  llevan unas seis horas midiendo tiempos para ver si lo ven saliendo del lago, tomando tal curva en bici, o corriendo con él 50 metros de la carrera para gritarle los consabidos “vamos Ironbolly tú puedes”.

Porque cuando él cruza la meta, inexplicablemente una emoción te recorre el cuerpo, unas lágrimas los ojos y un ‘finisher’ los oídos. Una palabra que sabes que, al menos en un pequeñísimo porcentaje, también es tuya. Porque las trigirls no nadamos, pedaleamos o corremos, pero las trigirls –triboys, tripadres, triamigos, triprimos o tri lo que se tercie- somos imprescindibles para terminar la carrera. O al menos eso me gusta pensar.

Firmado, una enamorada y orgullosísima trigirl.

Foto portada: Pure Triathlon

17 thoughts on “El papel de la novia de un triatleta: nadie dijo que ser Trigirl fuera fácil

  • 20 Julio, 2016 en 14:47
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    Que bonito homenaje a todos aquellos que forman parte del gran logro que es ser un triatleta.

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  • 20 Julio, 2016 en 18:02
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    Me gustaría hacer hincapié en que no sólo existen trigirls, también hay triboys como es el caso de mi novio conmigo. Al final hemos acabado haciendo triatlón los dos, porque la mejor forma de saber lo que cuesta es entrando los dos por la meta.

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  • 21 Julio, 2016 en 15:11
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    Puaggggggg,no sé que decir,eres esclava y te gusta,malcrias un hombre y encima quieres sentirte algo que llamas trigirl.por favor.
    No es mi intención faltarte,que cada uno hace en su vida…..bueno,los malos ejemplos estan en todos lados y el tuyo está descrito al dedillo por ti.

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    • 22 Julio, 2016 en 12:31
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      pa ke kiereh saber eso ajajajjaja

      saludos.

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    • 28 Julio, 2016 en 23:23
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      Vinagres. Por eso te vas a quedar sola. Cuando quieres a alguien ams que a ti haces esto y mas. Pobre resentida.

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  • 21 Julio, 2016 en 23:22
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    Es independiente ser girl boy o kids, el fin es apoyar a personas a las que quieres a conseguir sus metas como tambien recibimos el mismo apoyo. Es una decision de vida como bien s3 ha dicho. No admite crítica porqu tampoco veo que haga mal a nadie. El/La/Los que decidan no apoyar esta manera que no lo hagan, pero estan de más estos comentarios con mencion al machismo.

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  • 22 Julio, 2016 en 11:54
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    Buaaaaaj, eres una esclava del llantacentrismo acuacéntrico que nos oprime cual zapatilla de pronador, libera tus cadenas y manetas de cambio y ve a la luz del final del túnel de lavado.

    Nada más lejos de intención insultarte eh, pero que sepas que cuando tiro de la cadena del váter pienso en ti.

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  • 22 Julio, 2016 en 12:04
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    Tres tristes Trigirls comen trigo en un trigirl.

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  • 22 Julio, 2016 en 13:03
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    Desde mi humilde opinión, no es menos cierto que la enajenación del yo en pro del otro – entendido como el otro constitutivo o alteridad – tiende a deludir la idea de la intersubjetividad, que como apuntaba De Beauvoir en su “Alegoría del yo ajeno” representa lo negativo definido con ayuda de criterios restrictivos y con una total ausencia de reciprocidad.
    Esa cesión temporal del domino del yo consciente en su papel dentro de la esfera privada, sin buscar logros personales, sólo podrá ser revertido de la “Otredad” mediante la contraposición nemesística del subyugado.
    El Otro es alienante en tanto en cuanto es un objeto que a su vez objeta y objetiviza al ego.

    Por eso siempre hay que dispararle a los huevos a una ardilla que te apunte con un matasuegras.

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    • 22 Julio, 2016 en 13:14
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      No puedo estar más de acuerdo contigo Jerónimo. Yo he pensado lo mismo al leer el artículo; lo encuentro controvertido a la par que de rabiosa actualidad. En esta sociedad actual tendemos a identificar nuestro Yo, en pro del YO del otro, que a su vez nos convierte en esclavos del Nosotros, proponiendo una situación win-win subjetivo sentimental.

      Claro ejemplo de la sociedad alienada y venida a menos que vivimos.

      Buen aporte Jerónimo!

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      • 22 Julio, 2016 en 13:26
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        Antonio, es una información que yo tengo y que comparto con ustedes para que de este modo todos dispongamos de la misma información y podamos usarla en nuestro beneficio. Es por ello que lo hago gustoso y con renvoados bríos en cada ocasión.

        Me alegra subrepticiamente haberle podido servir de linterna, cual Hefesto para Afrodita.

        Pingües estipendios tenga usted también.

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  • 22 Julio, 2016 en 13:14
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    Nadie, al menos que yo conozca, le ha puesto un arma en la cabeza a nadie, para ser el compañero/a de nadie. Todos los comentarios negativos a la nota solo demuestran, frustración, y mala leche. La pareja se “empareja” y eso es compañía, solidaridad, respeto, y amor.
    Lo demás son ruidos de loras, a las que aún no le han llegado el escopetazo. He dicho!
    Ah, me gustó la nota.

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  • 22 Julio, 2016 en 17:32
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    Pues nada, que viva el machismo chavales. No hay nada como el olor a mujer anulada por la mañana. Ánimo. Buen trabajo, Trigirls, seguid así! 🙂

    Un fuerte abrazo y saludos afectuosos a las mujeres que comparten con orgullo éste impactante texto!

    Firmado: Árbol

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