Cinco cosas buenas de salir con un triatleta

«¿Cinco? ¿Cómo cinco? Como mucho una… o dos. Tres si me esfuerzo y tiro de positivismo extremo. Si fueran malas vale, pero cinco buenas…». Así reaccioné cuando a mi chico se le ocurrió la genial idea de pedirme un tema que se llamaría ‘Cinco cosas buenas de salir con un triatleta’.

En ese momento, y tras un rápido repaso mental, se me hizo imposible reunir cinco momentazos derivados de su nueva obsesión. Solo era capaz de recordar su despertador sonando a las seis de la mañana, las continuas lavadoras de ropa sudada o las bicicletas, hinchadores, gafas, zapatillas y otros objetos que no tengo ni muy claro qué son desperdigados por toda mi (anteriormente ordenada y primorosa) casa. Pero ante su carita, más propia del gato de Shrek que de Frodeno en plena competición, decidí echarle imaginación y aquí estoy enumerando cinco cosas buenas (e incluso buenísimas) de salir con un triatleta.

1.- Regalos solucionados para siempre.

Cumpleaños, santos, navidades, aniversarios e incluso algún detalle sorpresa. No habrá fecha que se te resista ni quebradero de cabeza posible. Ya no tendrás que recurrir a calcetines, pijamas o colonias. Por muchos regalos que ya le hayas hecho relacionados con el triatlón, y por increíble que parezca, siempre habrá algún nuevo gadget, accesorio o prenda que le haga ilusión tener. Eso sí. No cojas demasiado cariño a aquello que le regales, porque en cuanto una nueva versión salga al mercado se olvidará de ese presente que le hiciste con todo el cariño del mundo para sustituirlo por su actualización 2.0.

2.- Te facilita la operación bikini.

No nos engañemos, aunque cada 31 de diciembre nos decimos que este año sí, que este año llegaremos al verano con un cuerpo esculpido en mármol… lo normal es llegar a finales de junio haciendo una dieta exprés propia de una quinceañera para intentar bajar esos kilos que el invierno había escondido bajo los jerseys de lana y las medias compresoras. Pero desde que mi chico es triatleta, aunque mi cuerpo se sigue asemejando más al pan bimbo que al mármol, las dietas en junio ya no existen. Y es que durante todo el año él se dedica a cuidar su alimentación y pasarse los ratos libres nadando, corriendo o subido a una bici. Y claro, las primeras veces lo observas con escepticismo desde el sofá y chocolate en mano.

Pero cuando empiezas a observar sus resultados no hay moral ni conciencia que aguante e inexplicablemente comienzas a cenar gazpacho como si no hubiera un mañana y salir tres o cuatro días a la semana a correr entre 10 y 15 kilómetros, hacer ejercicios de fuerza y abdominales con un aparato del infierno llamado ab Roller. Sigo sin ser supermodelo, pero los cuatro kilos producto del turrón desparecieron a la altura de abril.

3.- Tendrás tiempo para ti y tus cosas.

Sí, lo quieres mucho. Es el hombre de tu vida y el futuro padre de tus hijos. Pero también necesitamos tiempo para depilarnos ‘en secreto’, ver nuestras series o simplemente para tirarnos todo el día en casa solas y en pijama sin que nadie nos moleste. Y nada te lo pondrá más fácil que salir con un triatleta. El sábado por la mañana, cuando te levantes ya habrá desparecido (y la bici también) y no volverás a saber nada de él hasta las cuatro de la tarde, momento en el que llegará, comerá, se duchará y se echará una siesta de unas tres horitas. Ale, ¡todo el día para ti!

4.- Sacará lo mejor de ti.

Vale que le podrás echar en cara que nunca está en casa, que ya solo habla de triatlones, que que caras son sus carreras y que dineral se está gastando en gimnasios y material… Vale que lo mires y pienses que si le vale la pena tanto sacrificio… Pero en el fondo, y aunque quizás nunca lo reconozcas ante él, lo envidias y admiras. Envidias esa capacidad de sacrificio, esa voluntad de superación y esas ganas de mejorar. Y pronto pasas, en tu medida y acorde con tus aficiones, a intentar ser tú también algo mejor, a luchar por tus objetivos y salir de tu tan de moda zona de confort. Y (en secreto también, no se lo vaya a creer y te lo eche en cara para siempre), le agradeces que te ayude a ser la mejor versión de ti misma.

5.- Harás turismo… raro, pero turismo.

Sí, vale, para este quinto punto ya hay que tirar de positivismo extremo, pero ahí está. Vitoria, Mallorca, Frankfurt, Lanzarote… o incluso Manzanares del Real. Aunque mi triatleta aún está en ‘fase inicial’ y todavía no ha viajado mucho, sus próximos objetivos levan aparejados viajes a todos esos lugares. Cierto es que de esas ciudades no conozcas poco más que un lago, sus restaurantes italianos especializados en pasta, una explanada llena de bicicletas y un circuito de 10 kilómetros entre el centro de la ciudad y algún polígono que repetirás varias veces, pero oye, podrás decir que has estado en ella.

Una vez dicho todo esto, solo un consejo: si te estás enamorando de un triatleta no caigas en el error de pensar que esto no te pasará a ti y de que él es distinto…. No, son todos así y los querrás precisamente por ser así.

Foto portada: Ironman / Diego Santamaría

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