Cinco detalles por los que reconocerás a un novato en un triatlón

Termina la temporada y, quien más quien menos, un par de pruebas importantes hemos hecho. Si el cartel de globero puede ser perenne a nuestra espalda y perseguirte toda la vida, el  de novato, si nos atenemos a la RAE, nos durará una temporada, dos si me apuras si probamos distancias diferentes. Se nos ve de lejos, la cara de tensión, nuestra bici cuesta como las ruedas de la mayoría, esos abdominales ‘no definidos’ o la presencia mayoritaria de pelos en nuestras piernas son algunos de los señales inequívocas del novato. Pero aquí os dejamos cinco claves para identificarnos en plena carrera:

1. Entrada al agua. La salida de ese primer triatlón de un novato es tranquila, calmada, casi probando el agua para ver su temperatura. Sin prisa, primero los piececillos, empiezas a dar saltitos a lo Chiquito por las piedrecitas, luego tocas el agua con las manos que, pese a tus dudas, está igual de fría que la que acabas de probar con los pies, hablas al de al lado, ajustas el pulsómetro y si por excusas fuera podrías estar media hora en la orilla… Pero sigues avanzando y cuando ya te llega el agua al temita (cada uno lo suyo), parece que no hay más narices que empezar a nadar. Mientras por delante los codazos y sprints por coger el grupo bueno son la tónica tú todavía sientes esa tensión y el miedo de quien piensa, “qué hago yo aquí”.

2. El neopreno y tu sois uno. Si la entrada al agua fue lenta la salida no va a ser menos. La T1 es uno de los puntos más delicados de todo el triatlón, y eso que has visto vídeos de Gómez Noya quitándose el neopreno por un tubo: tiras de la cinta, dos tirones fuertes para los brazos, empujón para dejar el neopreno por los gemelos y a partir de ahí con los pies te ayudas a liberarte del todo. Pues no señores, Gómez Noya hay uno… Tú no consigues ni bajar la tira a la primera, que por eso de que no te la agarraran la has protegido bien con el velcro y no la encuentras, “¿me la habrán cortado? A ver quién se quita esto ahora”, llegas a pensar.  Toca liberar los  brazos que están tan a pesión que dudas si antes de salir te has pegamento de barra en lugar de vaselina y cuando por fin lo tienes en la cintura toca no caerse. Se baja un poco más, nos quedamos sin rango de acción en las rodillas y… al suelo. Ahí ya como niños pequeños quitándose los calcetines hacemos la croquetilla y lo sacamos como podemos… “¿Qué si me peiné en la T1 y por eso tardé 7 minutos? No, me peleaba con el neopreno”.

3. Una bici indomable. Está todo listo, ahora a coger la bici y dar pedales… Hay que llegar al punto en el que nos podemos montar y hasta entonces hay que llevarla al lado. Que sencillo parece eh… Pues a mi me hace más ‘eses’ la bici que las que en viernes de antaño daba yo camino a casa. Y es que no es fácil… y mira que parece que no tiene historia pero la coges por el sillín y menos recta va para todos los sitios, así que… contra la valla. Solución, cogerla por la potencia, ese es el auténtico novato. Es como llevar a tu hermano por el pescuezo, sabes que no se escapa pero si lo llevas de la mano… es imprevisible.

4. Coger los botes en la bici. Al fin te has subido a la bici y lo que viene te lo sabes. Llevas tus geles, tus pastillitas de sal, tu bote con bebida… y todo esto está muy bien hasta que se te acaba y te toca coger el de la organización. Un voluntario con su mejor empeño te lo ofrece cogiéndolo ligeramente por el pitorro, tu bajas el ritmo y pasas de tus míseros 26 de media a 19, “con esto valdrá piensas”, y cuando vas a cogerlo… no consigues hacer la pinza y el bote al suelo. Fenomenal. Pero no desesperas, aún hay otra opción a 50 metros… Esta vez el voluntario se lo pone sobre la palma de la mano, “es imposible no cogerlo ahora” piensas. Por si acaso aún bajas la velocidad un poquito, “vamos vamos vamos, esta vez sí”, y el bote al suelo de nuevo. O te paras y coges uno o te esperan 25 kilómetros sin agua… Tú decides.

5. La llegada a meta. Sí señor… Pocos deportistas pueden ser más felices que un debutante en su llegada a su primer Ironman o Half. Pasas de correr el último kilómetro a un lastimoso 7:45 para hacer los últimos 300 metros a unos estilosos 5:00. Y una vez en la alfombra, bufff, ese momento, ves a los tuyos que han venido a verte y te diriges a ese arco con el que llevas soñando meses. Ahí lo tienes con tu tiempo, mejorable en la mayoría de los casos aunque en ese momento ni importa porque tú te sientes Frodeno en Kona. Sonríes, gritas, levantas el puño y disfrutas de ese momento que todos hemos vivido alguna vez, porque hasta el campeón más campeón de todos los tiempos pasó por eso. Finisher por primera vez.

3 comentarios sobre “Cinco detalles por los que reconocerás a un novato en un triatlón

  • el 3 noviembre, 2016 a las 16:35
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    Literal palabras sabias para quienes hemos vivido pero no importa ser novato. pro, o todo un Gomez lo que importa es la dedicación que le pones a todo y ser un triatleta solo pocos somos con el alma

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  • el 6 noviembre, 2016 a las 18:10
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    Mis 7 minutos en el Olímpico de Donosti jajaja
    Y puede decir que he vivido todo los demás detalles…

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