Triathlon Vitoria-Gasteiz: Oye Bolly, ¿te haces de hierro?

* Me ha quedado la crónica más larga que el propio Triathlon Vitoria-Gasteiz así que para no aburrir haré una tricrónica: precarrera, carrera (aquí) y post (aquí). El día previo pasó esto…

Van dos vascos por la calle y ven un cartel que pone ‘Aceros inoxidables’… “¿Oye Patxi, nos hacemos?”. Pues yo decidí hacerme un hombre de hierro en Vitoria… “Hay un ironman en Vitoria Bolly, te haces de hierro?” Y acojonado por la sugerencia, me hice medio de hierro.

Allí, en Vitoria-Gasteiz, he terminado mi primer medio Ironman. Casi nada si recuerdo que hace un año comenzaba a caminar de nuevo y a hacer ejercicio tras un accidente de moto. En 12 meses he corrido mis primeros dos triatlones sprint, la maratón de Sevilla, un par de medias maratones, un Triathlon Olímpico y ahora un medio Ironman. De hierro no se sí me habré hecho, pero la cabeza dura la tengo… cabezota vamos.

Llegué a Vitoria de madrugada tras salir de trabajar el viernes. Cansado, agobiado y con miedo. Por qué no decirlo, iba cagadito… y con frío. Lo primero al bajar del coche fue ponerme la sudadera, lo segundo dejar todo el material, que no es poco, en la residencia y tercero a cenar. La pereza hizo que entrara en un Telepizza, lo que recomiendan todos los ‘frikirunneers’, como dicen mis hermanos.

image114El sábado, día previo al Triathlon Vitoria-Gasteiz, fue un no parar. Según el móvil hice 20 kilómetros en paseos. A las 10, recoger el dorsal y ver cómo montaban la meta; a las 12 el briefing de la carrera; a las 13 a la residencia a prepararlo todo, a las 14 a comer al centro de Vitoria, a las 15.30h dejar la bolsa de la carrera, volver al hotel, coger la bici y llevarla al lugar donde se nadaba para cogerla al salir del agua, volver a Vitoria, quedar a cenar, volver. Fenomenal… ¿No había que llegar descansado? Pues tengo las piernas bonitas, y dolor de cabeza, y miedo, mucho miedo…

La infraestructura del Triathlon Vitoria-Gasteiz es brutal y te acabas cruzando con los mismos deportistas por Vitoria de forma continua. En el desayuno, de paseo, de pinchos (sí, también tomamos pinchos) en la charla, en la T1, en la T2… Esos encontronazos solo servían para incrementar mis dudas.

Era el tipo que menos pinta de triatleta tenía de todos los que allí estábamos. Ni los 15 kilos que he bajado desde que empecé a prepararme, ni mi pulsera en la muñeca del triathlon, ni el pulsómetro pintón que no me quité ni un momento me hacían sentir uno de ellos (o de nosotros). Era el globero sin duda… El único con pelos en las piernas, el único que llevaba agua en lugar de botes de bebida nutritivos e isotónicos de colores imposibles, el único con unas bonitas zapas de El Ganso en lugar de las coloridas y chillonas zapatillas de correr (¿Habrá que trotar mientras nos dan la charla, llegué a pensar?). El único que podría estar de turismo y no para correr vamos…

image1Ver las bicis de todos aquellos tipos ya terminó de hundirme. Estaba entre las 10 más sencillas sin duda. Ni cabra, ni ruedas con perfil, ni nada de nada. Unos acoples prestados forrados con grip comprado en Alcampo y una bolsita para llevar los geles era todo el glamour con el que iba a afrontar un tritalón pro. “Estás listo bolly, solo puedes ir a mejor…”

El día de la carrera sonaba el despertador a las 5:40. El desayuno de mi residencia era un buen truño, más parecido al de un campamento de Scouts que al de un triatleta, así que el día previo hubo que hacer la compra: pavo, queso, pan bimbo, zumo, pistachos, plátanos y chocolate.

Una ducha al levantarse para activar el cuerpo, comprobar que la calcamonía con el dorsal no se me había borrado de dar vueltas y vueltas en la cama (la calcamonía de Triathlon Vitoria-Gasteiz sí que te daba nivel, ahí gané un par de puestos) y a desayunar. Ya vestido con el mono, un chándal y la mochila con el neopreno a la espalda, tocaba ir a por el autobús que salía a las 6:40 de la mañana. 25 minutos andando desde la residencia así que a las 6:05 salía de ‘casa’ no fuera a ser…

Paseíto agradable con la fresca que tiene su guinda al pasar por una discoteca aún abierta… “Con lo que tú has sido Bolly…” Si hace unos años te cuentan esto que está ocurriendo te hubieras ido rápido a la barra a por una copa más, o un tequila, o mejor un Jagger y que se me olvide la tontería… Pero ahí estaba yo, dejando atrás a todos los jóvenes que han decidido abandonarse plácidamente al alcohol y camino del autobús.

image2Los participantes en el Triathlon Vitoria-Gasteiz tienen prioridad frente a los visitantes así que subo y en teoría no nos vamos hasta que se llena, pero el sitio de mi lado se queda vacío. Estoy tenso, me pongo música para la media hora de trayecto, parezco Cristiano camino del Bernabéu pero es más porque no conozco a nadie y prefiero no escuchar las conversaciones del bus. Que si tengo que nadar a tal, que si el IM de Frankfurt fue duro pero lo termine bien, que si quiero mejorar 2,73 milisegundos… Venga hombre, ¿estamos de coña? Recibí un par de WhatsApps y llegamos al lago…

El bus se queda a 500 metros, así que toca otro paseíto y encima llueve, lo que faltaba. Sigo con la música y veo sorprendido cómo por la izquierda me adelanta un tipo que si no es Eneko Llanos será su hermano gemelo. “No le saludes Bolly, como no sea ya es lo que te faltaba. No hagas el ridículo…”, pienso. Los de al lado mío, más lanzados, le saludan. Es él… “Caguentooooooooo”. Hablan con él, parece muy majo, les da un par de consejos pero yo ya no le pido la foto… Pobre tío, como los 2.000 chalaos que estábamos allí le paráramos…

image6Estoy en la transición. Coloco las barritas en la bici, los geles, los pistachos, las pastillas de sales, los botes con bebida que traigo desde la residencia (uno con agua y otro con agua y geles), un sándwich de jamón y queso, preparo las zapatillas al ladito de la rueda para ponérmelas rápido al salir del agua, el dorsal preparado, el casco y las gafas. Cojo el neopreno y a pasar nervios…

Estoy descalzo así que me pongo el neopreno solo en las piernas y me quedo en camiseta. Venga, quedan 20 minutos para que empiece el Triathlon Vitoria-Gasteiz, me lo pongo entero… estoy nervioso. Mucha gente, me pongo los tapones de nadar, ahora sí que ya no escucho ‘frikadas’. Veo pasar de nuevo a Eneko Llanos, ahora sí que me voy a tirar una foto… No le oigo mucho pero sí sé que me dsea suerte. “Vamos joderrrrrrrrrrrr”, momento friki pero subidón. Quiero nadar ya, la espera es horrible…

* La carrera mañana, miércoles 22, a las 07:00h.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *