¿Qué hacer con el Síndrome de Estocolmo tras el Ironman de Lanzarote?

Se denomina síndrome de Estocolmo a un trastorno psicológico en la que la víctima de un secuestro, o retención en contra de su voluntad, desarrolla una relación de complicidad y un fuerte vínculo afectivo, con su captor. Si bien es cierto que no ha sido contra mi voluntad, la preparación del Ironman ‘secuestra’ tu tiempo y una vez liberado de sus esposas, me siento vacío, le tengo cariño y lo recuerdo con nostalgia. Mi síndrome de Estocolmo podría llamarse Síndrome de Lanzarote’.

Terminó el Ironman (puedes leer la crónica aquí) y la aventura continuará pero ese momento en el que vuelves a casa y tienes que preparar la ropa para ir al trabajo al día siguiente es duro. Te das cuenta de que tu vida es esa y no la de un deportistas (casi) de élite. Descubres, hasta ahora estabas cegado, que lo tuyo es ser un deportista popular que intenta conciliar trabajo, entrenamientos y ocio durmiendo 6 horas y no la de un atleta de élite que vive para descansar, entrenar y comer bien, aunque de vez en cuando está bien darse el capricho como hicimos en Sands Beach.

Durante ese síndrome de Estocolmo la sensación de vacío post carrera es brutal y mientras que todo el mundo te felicita y te da la enhorabuena, tú solo piensas para tus adentros la próxima carrera, reservas en Booking hoteles en los posibles destinos, “no vaya a ser que suba mucho el precio si espero”, y te marcas un calendario que ni un pro en busca de la clasificación para Kona.

1. Descansa pero no te tires a la bartola

“Te lo has ganado, una semanita de tocarte las pelotas”. Y tu que sigues los entrenos a rajatabla, y más cuando lees la palabra descanso, no recoges ni la bici de la tienda que te la llevó al Ironman. La primera semana cumples pero la segunda, donde ya hay que activarse, surgen las excusas “porque aún no he ido a por la bici y las rodillas me molestan un poco” o vas a la piscina y prefieres la descubierta e ir al césped que el olor a piscina climatizada. Es mucho más fácil coger el hábito de ‘tocarte las p…” que de entrenar disciplinadamente así que no lo olvides que luego 1.000 metros en la piscina se harán eternos y no aguantarás ni una clase de spinning.

2. Dieta espartana no, hincharse a bollos tampoco

Un buen amigo me ha dicho hace bien poco tras hablar de comida: “ese espíritu de gordo que llevas dentro multiplica tu mérito, siempre lo diré”. Me encanta comer, es la realidad, y además me encanta comer todo lo que está riquísimo que, como diría otro amigo, suele ser poco sano. Esa primera semana de relax suele ir acompañada de cañas para enseñar la medalla, comidas contando la hazaña o caprichos “porque me lo he ganado”. Sí, te los has ganado pero no te vuelvas loco o lo siguiente que tendrá forma de donut será tu estómago. Con moderación amigo, como todo (menos entrenar claro…).

3. Disfruta de lo conseguido

Sí, disfruta. No te castigues pensando en l que pudiste hacer y no hiciste o en esos valiosos minutos que perdiste en la transición. Es el momento de comprar (este deporte tiene en uno de sus más importantes soportes el gastar pasta) las fotos de la carrera, buscar por Facebook a los fotógrafos que viste en las cunetas de la carretera o de la maratón por si han conseguido esa foto de portada y recopilar el material de todos los que te acompañaron. Cuenta lo que conseguiste (sin ser brasas) pero también enséñalo.

4. Vuelta a los entrenamientos progresiva

Hacer caso al míster es hacer caso al míster. Cuando en la carrera te marca un rodaje suave no quieras lograr tu mejor marca personal en un entrenamiento ni lograr batir todos tus récords en Strava cuando en el entreno en bici pone Paseo en bici. Para los más duros de mollera paseo está mas cerca de una hora, pincho de tortilla y vuelta a 4 horas con 3 puertos dignos de la etapa reina de la Vuelta a España.

5. Busca un nuevo objetivo

Y como todo lo anterior lo cumplimos de aquella manera y el Síndrome de Estocolmo no termina de abandonarnos, cada triatleta debe ponerse un nuevo objetivo e inscribirse a una prueba, lo que viene siento pagar de nuevo. Es la mejor manera de centrarse, dejar la pereza de lado y retomar los entrenamientos de forma escrupulosa, sin pasarnos pero, sobre todo, sin vaguear.

2 comentarios sobre “¿Qué hacer con el Síndrome de Estocolmo tras el Ironman de Lanzarote?

  • el 16 junio, 2017 a las 12:16
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    Existe un tipo de depresión emocional asociada al logro de metas “breves” en las que has invertido gran cantidad de tiempo o preparación. Puede ser una boda que se prepara durante 7 meses y pasa en un día o en este caso una prueba IronMan a la que dedicas meses si no años de entrenamiento.

    Objetivos poco tangibles una vez que los has superado.

    Eres mucho más consciente de que te has comprado un coche nuevo o que has sido ascendido en el trabajo ya que lo ves o lo vives a diario.

    A mí me funciona el apuntarme a otra carrera o el pensar en mi siguiente reto ANTES de hacer el IronMan.

    Escribí un artículo sobre el denominado “IronMan Blues” para el que le interese 🙂

    http://swimbikewrite.com/depresion-post-ironman/

    Ánimo con ello, una vez que empiezas de nuevo lo haces con más fuerzas!

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  • el 17 junio, 2017 a las 11:35
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    Completamente identificado, lentísima vuelta a los entrenamientos, necesidad de marcar nuevos objetivos , a corto plazo y a largo; el próximo LD

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