San Silvestre: cerrar el año de la mejor (y peor) manera

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Fin de año y San Silvestre Vallecana son dos acontecimientos que llegan unidos. La mítica carrera es una de las formas mas chulas de terminar el año y este año la afrontaba con muchas ganas después de no poder correrla el año pasado por la caída en la moto.

Tenía muchas ganas y una duda: pasarlo bien y disfrutar del ambiente o intentar cerrar el año con mi mejor tiempo. El ansia, las ganas, el buen estado en el que me encontraba y ese gen competitivo que, aunque oculto, sigue por ahí hicieron que me decidiera a buscar buen tiempo aunque no sea la carrera más adecuada. 50 minutos era mi mejor marca oficial y 48 oficioso ya que corrí sin dorsal la carrera de las aficiones, así que me propuse batir los dos.

Es emocionante la San Silvestre. Por una hora sientes cómo debe correr un profesional, pareces más rápido de lo que realmente eres y disfrutas como un niño que le dejan estar con los mayores. Ya en el Metro multitud de camisetas fluorescentes estiran, calientan, charlan, ríen… Y al salir todos nos dirigimos a nuestros boxes de salida en el Bernabéu. Eso sí, antes una paradita en la FNAC para descargar…

En mi cajón de salida intenté grabar algunas imágenes, algo que no conseguí con la calidad necesaria, e intenté concentrarme, estirar, calentar y activarme para la salida. Pese a que el comienzo no es duró en velocidad, ya que sales con mucha gente, sí lo es por la pendiente de Concha Espina.

3, 2, 1, GO! Y todos salimos todo lo rápido que se puede cuando corres con otros 40.000 corredores. El primer kilómetro muy muy lento ya que era difícil correr y complicado sortear a otros corredores por lo que lo mejor era no hacer el tonto y subir con tranquilidad, en la curva de Serrano casi andando y a partir de ahí a correr como se podía, utilizando las aceras.

SAN SILVESTRE POPULARMe encontraba bien y en cuando pude subí un escalón, estaba corriendo rápido y me quité los cascos. Se me caían, no iba cómodo y las canciones que sonaban no eran las mejores. Mucho mejor el ambiente de carrera, las risas, los cánticos grupales de los más graciosos y la gente animando en las aceras, no saben cuánto se agradece un grito y la mano de un niño para que se la choques.

En la primera cuesta, en Serrano con María de Molina, se nota que el grupo se apelotonó, lo que significa que se nota la pendiente. Dura poco así que de nuevo a correr, me sigo encontrando muy bien, e intento no ir al 100%. La larga recta de Serrano desde Digo de León a la Puerta de Alcala es una pasada. Falso llano, calle ancha para correr sin agobios y gente animando. Ahí sucedió uno de los momentos más bonitos de la carrera.

Me habían hablado de ello pero nunca había tenido la suerte de verlo. Un hombre de 84 años corría rodeado de los suyos con dos globos numéricos, el 8 y el 4, y lo hace cada año. Su ritmo muy bajo pero su corazón muy grande. Imposible no bajar el ritmo y dedicarle un aplauso mientras pasabas a su lado. Un EJEMPLO en mayúsculas sin duda.

Puerta de Alcala, Cibeles y Atocha (entre estos dos últimos puntos es el kilómetro 5 por donde paso en 23:48), continúa la bajada y sigo corriendo bien. Voy  mejorando mi marca personal y eso es otro aliciente. Al llegar a Atocha hay un repechito duro pero corto que da paso a una cuesta abajo que permite volar…

Avenida Ciudad de Barcelona está abarrotada de gente y eso te empuja, parece una tontería pero es la realidad. Hasta que llegas al kilómetro 7,5 (bajo el puente por el que pasa la M-30 y a donde llegue en 34,43) y la carretera se empina en la Avenida de la Albufera.

tiempo

La realidad es que me encontraba bien, un poco cargado, y con fuerzas por lo que empecé a adelantar a gente que llega fundida ya a la subida. Estaba contento con mi ritmo, mejoraba seguro. Al final de Albufera giro a la derecha y la calle se estrecha, se complica la carrera pero seguimos, hay que apretar que no queda nada. Paso el kilómetro 8… Solo quedan dos, en el peor de los casos 10 minutos.

Pues no, resultaron ser 20 minutos. Fue ahí, en el kilómetro 8,7 aproximadamente donde el isquio de la pierna derecha dijo basta. No sé si fue un latigazo o una pedrada pero lo cierto es que no pude correr ni un paso más. Me dolía al andar y correr era inviable así que, lento, triste, y con alguna lágrima que otra de frustración llegué a la meta.

Crucé en 53:41 y lo que otros años hubiera sido una alegría ahora era una desilusión y una tristeza enorme. No era solo ya la carrera, era el Maratón de Sevilla, era un proyecto audiovisual muy bonito que tengo en mente, eran unos planes que uno se estructura en la cabeza y ve cómo se tambalean.

Al cruzar la meta, no se muy bien como (sí lo sé pero tampoco me voy a enrollar), quise ir a la enfermería para que me dieran algún spray o antinflamatorio que me permitiera ir a casa cómodamente y acabé en la carpa VIP de Nike. Allí había muchas caras conocidas en mi Instagram como Miriam Albero o de la televisión como el gran Julián López con el que me hice una foto alegre en un momento delicado.

Toca recuperarse, toca apretar los dientes y volver cuanto antes a entrenar. El año lo cerramos de una forma regulera pero la parte buena es que 2015 tiene que ir a mejor seguro… ¡Vamos a luchar por ellos!

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