30.000 corredores desafían a la lluvia en el Maratón de Madrid

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Cuando crees que un Maratón no puede ser más duro, Madrd lo consiguió con una lluvia constante que en ocasiones se convirtió en diluvio como manera de homenajear aún más la dureza de la mítica distancia. El Rock ‘n’ Roll Madrid Maratón sumó a los condicionantes habituales la lluvia, lo que convirtió en una victoria épica la carrera de lo más de 31.000 corredores que recorrieron Madrid en esta esta 38 edición.

Ezekiel Kiptoo Chebii, (2h12:00), primer atleta que corrió el Maratón de Madrid en menos de 2h10, ha sido también el primero en repetir victoria, aunque esta vez, bajo una manta de agua, no pudo mejorar su récord, pese a dominar la prueba con autoridad.

Chema Martínez, el último español que ha ganado el Maratón madrileño (2008) y uno de los embajadores de la Rock ‘n’ Roll Madrid Maratón aseguraba antes del pistoletazo de salida de la Maratón y la Media que «la carrera es de por sí bastante dura y esta lluvia la endurece todavía más, pero las ganas de correr los suplen todo». Ambas distancias compartieron recorrido hasta el kilómetro 13, en el puente de Juan Bravo con Serrano, cuando los corredores de la distancia corta y con camiseta naranja despedían a los ‘heroes’ de la larga distancia, pensando en, quizá, ser ellos los que algún día recibieran la ovación antes de afrontar los 29 kilómetros restantes. Ovación perecida, ánimos y lluvía, había lluvia.

Los tras esto los maratonianos se dirigieron hacia la zona occidental de la ciudad, callejeando por lugares tan concurridos como la Puerta del Sol o el Palacio de Oriente hasta llegar al punto más bajo en la altimetría de la carrera, en la Casa de Campo (km 30). Luego quedaba lo más duro, no sólo por el castigo que acumulaban las piernas, sino el ascenso, leve pero continuo, hasta la meta bajo una capa de agua que ya pasaba de ‘calabobos’ a diluvio.

Entre zancada y zancada, dieciocho grupos musicales apostados a lo largo del recorrido -Madrid es una de las 30 ciudades del mundo cuyo Maratón pertenece a las Rock ‘n’ Roll Series- pretendían hace más llevadero el esfuerzo que después de meses de entrenamiento miraban corrían al son de los tiempos que marcan los relojes. Seis horas era el tiempo máximo para terminar la prueba y la gran mayoría alzaron los brazos en el parque del retiro. Manos en lato, puños cerrados y caras que mezclaban el dolor, la alegría y la extenuación. Difícil describir lo que se siente tras sufrir 42 kilómetros. En ese momento algunas gotas de lluvia se entremezclaban con lagrimas de emoción, y es que la distancia recorrida dentro de El Retiro ya es para disfrutar, de alegría, de emoción.

Medio Maratón y 10K

El objetivo en el Medio era el récord masculino de los 21.097 metros en suelo madrileño, en poder del keniano Eliud Kipserem, que en 2012, con 24 años, se impuso en el Asics Medio Maratón Villa de Madrid con una marca de 1h02:08. Gichovi Silas logró el triunfo (1:03:29) que, si no mejora el récord en territorio madrileño, sí pulveriza el de la carrera enmarcada en el maratón de Madrid, que estaba en poder de Chema Martínez con 1h07. Vanessa Veiga, la única aleta que conoce la victoria en las tres distancias (10 km en 2012, medio maratón en 2014 y maratón en 2013, comenzó un nuevo ciclo victorioso con su triunfo en el medio y la colaboración especial de su marido, Julio Rey, plusmarquista español de maratón y en la actualidad retirado, que hizo de «liebre» con un tiempo de 1:19:29.

A los 7.000 que partían en la carrera corta (10K) les tocó el madrugón más grande al salir a las 8:30 para evitar problemas logísticos de otros años y José Manuel Abascal Calabria (31:52) y la madrileña Diana Martín (34:59) ganaron esta distancia.

Un día grande para el atletismo madrileño, para el atletismo popular y una jornada épica para muchos corredores que podrán decir: «Yo he corrido el Maratón de Madrid… bajo el diluvio».

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