Cuendo un beso en la meta se convierte en la mejor medalla

Hoy es el día internacional del beso y nos parece de justicia hacerle un homenaje, sí, nos vamos a poner un poco ‘ñoños’. Quizá no le veáis mucha relación pero la tiene toda, y solo hay que correr una carrera para que descubráis su significado…

Muchos de nosotros no buscamos, ni podemos, el triunfo en las muchas pruebas a las que nos enfrentamos. Corremos para ganarnos a nosotros mismos, hacemos triatlones para superarnos, cumplimos retos para desafiar nuestros límites, sufrimos para divertirnos… Y lo logremos o no, siempre hay un beso al finalizar la línea de meta.

El beso de una pareja, de una madre o un padre, de tu familia, el abrazo de un compañero de entrenamientos o tus amigos, o la llamada emocionada desde la distancia de quien no ha podido viajar contigo pero ha vivido la carrera animándote en cada metro. Todos esos gestos, todos esos ‘besos’ quieren decir que “eres ganador, para mí eres el ganador”.

Por eso este día para un deportista amateur tiene un significado especial. Además de las muchas medallas, premios, y recuerdos, almacenamos besos, muchos besos que hacen que cada entrenamiento, cada sacrificio, cada madrugón, o cada minuto que has dejado de dedicar a tus personas queridas, tengan su significado. Dicho lo cual… A entrenar.

¡Nos quedan muchos besos por recibir!

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