Crónica Triathlon Vitoria ‘Full’: “Primer puesto en mi primer Ironman… ¿Se puede pedir más?”

Después de una semana me siento a escribir la crónica del Triathlon Vitoria-Gasteiz, mi primer triatlón de distancia ironman y la prueba deportiva más importante que he hecho hasta el momento.

El viernes por la tarde salimos camino de Vitoria, no sin antes recoger la bici que se estaba poniendo a punto en Triatlon World. Como llegamos por la noche no dio tiempo a recoger el dorsal, por lo que fuimos directos (y tarde) a cenar con los compis de CLUB Trimad que ya estaban instalados, y después de empezar con el ritual triatlético de la pasta nos despedimos y nos fuimos a buscar nuestro hotel.

El sábado era el día de los preparativos, la logística era más compleja de lo habitual al haber dos transiciones y encima quería entrenar un poco para activar, por lo que no había tiempo que perder. Aproveché la mañana para nadar un poco en el circuito de natación y probar la bici por lo que sería al día siguiente el comienzo del ciclismo. Después de hacer todo esto, y luchar por un puesto en la cola del restaurante del lago como si de la salida del triatlón se tratara, nos fuimos a recoger el dorsal a Vitoria sabiendo que después de hacer esto y dejar las cosas de carrera en la T2 habría que volver al lago para dejar la bici (lo dicho, un no parar). Después de este día por la noche ya tocaba relajarse, cenar tranquilamente un plato de pasta en el hotel y prontito a la cama, no sin antes informar a familiares y amigos de tu número de dorsal para que te puedan seguir al día siguiente.

El domingo a las 4:45 suena el despertador y a las 5 había quedado con Iván para desayunar en la cafetería del hotel (24 horas, una maravilla). Después de unas tostadas con jamón y un zumo de naranja (mientras Pilar me prepara el sandwich de nutella que llevaré de comida) cogemos el coche rumbo al centro de Vitoria donde habíamos quedado con el resto del grupo para ir juntos al lago en el autobús que ponía la organización. Este año no he estado especialmente nervioso en ningún triatlón, pero según nos acercábamos al lago los nervios iban subiendo hasta que en un momento dejé de hablar, me puse la capucha y me puse a intentar visualizar la prueba para relajarme.

alberto-swimUna vez en la T1 coloqué todo la alimentación en la bici y me fui a reunir con el resto para dejar las cosas en el guardarropa, hacerse las fotitos de rigor… lo típico. Al final se tuvo que retrasar la salida algo más de media hora por culpa de la niebla que había en Vitoria… ¡para un día que voy con tiempo!

A las 9:05 ya estábamos en el agua, más de mil personas a la vez luchando por pasar lo más pegados posible a las boyas. El comienzo siempre es un poco caótico, pero para lo que me esperaba recibí muy pocos golpes durante la natación e incluso pensaba que estaba nadando bien orientado, iluso de mí, cuando salí del agua después de los primeros 1900m ví que llevaba casi 38´, mucho más de lo que debería (lección 1: cuando todos van por un sitio y tu por otro no suele ser porque seas el más listo). La segunda vuelta se me hizo muy larga sabiendo que se me estaba yendo mucho tiempo, orientándome mal y con los hombros muy cargados, al final salgo del agua en 1h18´, 10 minutos por encima del objetivo pero con muchas ganas de darle fuerte a los pedales.

Hice una transición lo más rápida que pude y en algo más de 3 minutos estaba pedaleando. Salgo pedaleando fuerte, me noto bien y la media sube; en esta vuelta coincidíamos al principio con los participantes del half, aproximadamente hasta el km 7 en el que ellos giraban a la izquierda y nosotros a la derecha, o eso debíamos hacer porque al preguntar al voluntario del cruce e imaginando este que era del half me indicó el lado erróneo y para evitar que al frenar me tragasen los de detrás tuve que saltar a la ladera de césped que había a ese lado de la carretera, menos mal que fui habilidoso y no me hice ni un rasguño (lección 2: hay que conocer el circuito, la reunión técnica está para algo). Finalmente la primera vuelta me sale, percance incluido, a una media de 35.2 km/h, por encima de lo previsto, ¡eso marchaba! De esta primera vuelta destacar el paso por Vitoria y la animación de la gente que ponía los pelos de punta, primera vez que casi me emociono en carrera.

alberto-corriendoEn la segunda vuelta el aire empezó a hacer acto de presencia y poco a poco ibas viendo como la media bajaba, casi al mismo ritmo que las fuerzas, castigadas por un día en el que al viento había que sumarle el calor que hizo desde el principio de la bici. Afortunadamente llevaba margen de la primera vuelta y además sabía que en el km 90 tendría el avituallamiento personalizado que me iba a dar Pilar, que se busco la forma de llegar hasta ese punto para poder darme el bidón con los geles ;). Al final de esa vuelta pude ver por primera vez a Rober Teje, que debía sacarme unos 10 minutos pero que si en la anterior vuelta no le había visto es porque le estaba recortando (no voy tan mal pensé). Además ver como llevaba cerca a un chaval de mi grupo de edad me iba motivando para que la bici no fuera monótona, y al segundo paso por Vitoria y después de habernos pasado unas cuantas veces intercambiamos unas palabras y decido intentar aumentar un poco el ritmo. Esta intención duró hasta el paso por Mendibil aproximadamente cuando me di cuenta con un par de ráfagas de aire que la tercera vuelta iba a ser poco menos que una cuestión de supervivencia, y efectivamente así fue especialmente la zona cercana al lago donde además el calor se hacía notar especialmente.

Durante el resto del circuito intenté ir acoplado todo el tiempo que pude para perder el menor tiempo posible, pero llegando con piernas para correr. Desde el kilómetro 115 hasta el final de la bici fui pasando a unas cuantas personas pero igual que podía pasar a un grupo de 3-4 seguidos luego había 5-10 km en los que prácticamente no había nadie, además el calor estaba siendo asfixiante y cada vez tenía más ganas de soltar la bici. Finalmente entramos en Vitoria y después de callejear un poco llego a la T2 situada en pleno centro de Vitoria en 5h24´, a 33 km/h de media, que para el día que hizo me deja muy contento.

El pasillo de gente desde que bajabas de la bici hasta que llegabas a la carpa de la T2 era sencillamente brutal, una multitud a los lados animando como si fueras a ganar un mundial, pelos de punta y segundo momento del día en que casi me emociono. Esta vez me cambio tranquilamente y salgo a correr con buenas piernas pero bastante tocado con el calor.

La emoción del inicio de carrera duró hasta el km 3 en el que llevaba la cabeza como un bombo por el calor y a partir del cual empecé a andar y correr. Desde ese punto hasta el final de la primera vuelta fui poco a poco avanzando, con más pena que gloria, empujado por los ánimos que me iban dando a lo largo de todo el recorrido cada trimadleta que me encontraba y que me acercaba un poco más a la meta. El último kilómetro de cada vuelta se hacía mucho más llevadero al pasar por la plaza de la Virgen Blanca y por la Plaza de España que estaban a rebosar de gente animando a cada triatleta que pasaba por ahí, y que además era donde estaba colocada Pilar animando, aunque en esta primera vuelta escuche sus gritos pero no la vi.

Alberto Carrera VitoriaAl completar la primera vuelta tuve claro que iba a acabar, y así se lo dije a Marta cuando me encontré con ella, acababa aunque fuera arrastrándome. Paradójicamente cada kilómetro que pasaba me iba encontrando mejor, y ver a los cracks de Noe y Miguel vestidos de animadores me dio el subidón necesario para seguir corriendo hasta el siguiente avituallamiento. Ya casi no andaba entre avituallamientos y poco a poco iba teniendo ganas de correr, así que cada vez que llegaba un momento malo me repetía “Alberto vas bien de piernas, es de cabeza, sigue corriendo que las buenas sensaciones van a llegar”, y aproximadamente en el km 18 cuando vi que volvía a tener a la vista a Rober, que me había pasado bastante antes y que pensaba que ya no le vería hasta meta, hizo que el chip acabase de cambiar y empezase a pensar que podía ir a mejor y que podía cogerle y eso hice unos kilómetros después. Además pasar por la zona del centro y recoger los ánimos de la gente hacía que te cargases un poco más de energía, sobre todo porque esta vez sí que vi a Pilar que aunque no me dejo parar sí me dijo que iba tercero de mi grupo (hasta ese momento ni lo sabía ni me importaba demasiado), así que empezaba la segunda mitad del maratón con muy buenas sensaciones, y no en modo supervivencia.

El segundo de mi grupo en el Ironman de Vitoria sabía quién era porque habíamos salido juntos a correr, me había pasado en el segundo kilómetro y me había llegado a sacar unos cuantos minutos así que al ver que le tenía a menos de un minuto me dio la confianza necesaria para apretar un poco para pasarle y llegar con tiempo para tomarme con calma el avituallamiento para al arrancar de nuevo intentar soltarle definitivamente, y eso precisamente es lo que intenté y lo que conseguí hacer. Después de esto volvía la avenida en que estaban mis animadores preferidos y otra vez subidón de energía, esta vez con selfie incluido y cachondeo, tanto cachondeo que precisamente el cachondo de Rober me volvía a adelantar, vaya palos nos íbamos dando y como estaba disfrutando estos kilómetros. La tercera vuelta iba acabando, el calor iba bajando y los ánimos subiendo, ánimos como los de Jon y Paula que ahí estaban también para darlo todo animándonos a los valientes (o insensatos) que hacíamos el full.

alberto-metaLa última vuelta la empezaba con la sensación de que todo estaba hecho, que ya nada me separaba de la meta de la Plaza de España de Vitoria. Esta vez me paré al lado de Pilar (que seguía gritando que no parase y que siguiese) y le dije que iba bien y que tenía margen con el siguiente, así que con calma. Los ánimos estaban por las nubes, me estaba divirtiendo, pero las piernas no estaban ya para muchos trotes, por no decir que tenía los cuadriceps más duros que las chucherías del chino… con todo y con eso fui corriendo bastante bien toda la última vuelta, pensando que iba segundo y que ya estaba todo el pescado vendido, hasta que en el km 35-36 me vuelvo a encontrar a Rober en un avituallamiento del que salimos andando y firmando un pacto de no agresión. A partir de ahí bajamos un poco el ritmo y comentamos la jugada hasta el último kilómetro en el que los ánimos de la gente te hacían venirte arriba y correr como si no llevases más de 10 horas haciéndolo. Al final entrada en meta con un colega con el que 10 horas y 52 minutos antes me había metido a calentar en el agua.

Me habían hablado bien de esta prueba, de la gente de Vitoria, de que los triatlones que se celebran en el País Vasco son especiales… pero ahora que lo he vivido puedo decir que todo lo que dicen es cierto y que esta prueba ha superado todas mis expectativas que no eran pocas, por eso mi primer agradecimiento es para toda la gente de Vitoria que nos estuvieron animando durante todas las horas que duró la prueba.

Podio Triathñon Vitoria-GasteizSería imposible nombrar a todas las personas que me han ayudado a lo largo de este intenso año de entrenamientos (y ellas saben quienes son), por eso nombraré solo a aquellas que estuvieron presentes (que no son pocas), a excepción de Luis De Arriba con el que llevo justo un año trabajando y que me ha llevado hasta la línea de meta de este triatlon (y las que nos quedan ;)). A super Marta Oviedo Cueva, prima oficial del grupo y que siempre nos lo pone todo fácil y nos trata como si fuéramos de la familia, a Jon Garrido Cueva y Paula Rodrigo porque sois una pareja de cracks que nos animasteis después de marcaros un half, que nos organizasteis un viajazo para ver los circuitos (pauliplanes incluidos) y Jon cabrón que me aprietas las tuercas corriendo ;), Michael Martuán y Noemi Garcia Lopez supernutri porque lo prometido es deuda y hubo cartel y porque no parasteis de animar en cada vuelta, Gema que me animaste a tope las dos primeras vueltas, Fran Mora Garcia y Patri que no sabía que ibais y que me hizo ilusión veros animando, Iron Dani Perez Palacio porque cada entreno de natación de es un nuevo intento de pillarte los pies, Isabel Estany y Oscar Sanz porque sois unas máquinas, porque estabais preparados, porque intentarlo es de valientes y porque lo vais a conseguir el año que viene.

Y esta extensa crónica (casi 11 horas es lo que tienen) no podía acabar sin un agradecimiento a mi supporter número uno Pilar Ortega San Martin, que es la que me lleva un año aguantando los fines de semana, los viernes cuando llegaba tarde porque quería entrenar o los sábados cuando estaba cansado. Porque Vitoria ha sido el primero pero nos quedan muchos más, y no esperes que saque el hotel con tiempo porque sino nada sería igual.

¡Por todo esto y por aquello que sabéis y no he dicho, GRACIAS!

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